Discuten resultados de dos años de investigación sobre la sostenibilidad de la industria láctea en Costa Rica

  • La investigación arrojó resultados que ayudarán al sector lechero costarricense a orientar sus acciones para el futuro

9 de setiembre de 2019. Al igual que otros países de América Central y el Caribe, la industria láctea costarricense experimenta un período de cambios debido a las aperturas comerciales, bajos precios de los derivados lácteos y la necesidad de lograr una ganadería más compatible con la conservación ambiental. En los tiempos que se avecinan, la industria tiene el reto de mejorar su competitividad mientras reduce las emisiones de carbono, evita la deforestación y la pérdida de nutrientes y lixiviados que contaminan suelos y aguas.

En el 2017, con financiamiento de Global Challenges Research Fund del Reino Unido, se inició en Costa Rica el proyecto de investigación Futuro Sostenible para el Sector Lácteo de Costa Rica: Optimizando Objetivos Ambientales y Económicos, conocido como SusCoRiDa, el cual es implementado por el CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), la Universidad de Bangor y la Rothamsted Research del Reino Unido, con el apoyo de varios actores locales, tales como, ganaderos, Sigma Alimentos, la Cámara Nacional de Productores de Leche, la Corporación Ganadera (CORFOGA), el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), la Universidad Técnica Nacional de Costa Rica (UTN), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA), la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la empresa privada Dos Pinos.

Este proyecto se enfocó en cuatro componentes de investigación: cuantificar las pérdidas de amoníaco, el riesgo de pérdidas de nitrógeno y fósforo, los cuales son potenciales contaminantes de suelos y aguas; estudiar las huellas ambientales de las fincas lecheras; identificar y desarrollar nuevas formas de mitigar estos efectos negativos; y modelar matemática y financieramente las consecuencias económicas de las mitigaciones propuestas para mejorar las prácticas agrícolas de las familias lecheras.

Después de más de dos años de investigación intensiva, este 9 de setiembre, en el marco de un taller participativo, investigadores, políticos, agentes de extensión y agricultores discuten los resultados del proyecto.

La investigación demostró que las emisiones de amoníaco y el riesgo de la lixiviación de nitrógeno y fósforo en pastos son bajos y menores de lo previsto.  Sin embargo, se detectó que el riesgo de escorrentía de nitrógeno y fósforo debe evaluarse en el futuro. También, se cuantificó que la inclusión de árboles en las cercas vivas puede secuestrar mucho del carbono que emiten las fincas lecheras.

Asimismo, el proyecto mostró otros resultados importantes. Por ejemplo, aunque las fincas lecheras especializadas e intensivas producen cada kilogramo de leche con la menor emisión de gases de efecto invernadero, cuando se considera la producción de carne y leche, los sistemas doble propósito tienen un menor impacto ambiental. Por otro lado, la eficiencia ambiental de las fincas varía mucho según su tipología, las cuales cuentan con una amplia gama de opciones de mitigación. Estas opciones incluyen la selección de pastos más digeribles, mejor manejo de pasturas y pastoreo rotacional, gestión del estiércol animal y de las aguas residuales, así como el establecimiento de árboles en cercas vivas.

Según Eduardo Somarriba, líder del Programa de Agricultura, Ganadería y Agroforestería del CATIE, los resultados de este proyecto ayudarán al sector lechero costarricense a orientar sus acciones ante las presiones que acompañarán a la desgravación arancelaria de la leche y sus derivados, a ponderar las medidas requeridas para mitigar los efectos económicos en las fincas y crear los ambientes habilitadores que promuevan las innovaciones requeridas en las fincas y en toda la cadena láctea para adaptarse a las nuevas condiciones mundiales del sector. A su vez, Somarriba indicó que los resultados permitirán orientar la transformación del sector lechero para reducir su huella ambiental y  alinearlo con las metas nacionales de descarbonización de la economía y con las preocupaciones ambientales de los consumidores.

Por su parte, el líder del proyecto, Dave Chadwick, profesor de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Bangor, comentó que, junto con productores e investigadores costarricenses, se han estado construyendo y detallando los posibles escenarios futuros que enfrentará el sector lechero nacional y que en los meses restantes del proyecto se usará esta información para modelar e identificar qué tipos de fincas lecheras se verán más afectadas por las reducciones arancelarias y cuáles serán los impactos más amplios en el entorno.

Al taller asistieron más de 36 personas, representantes de todos los actores y eslabones de la cadena de valor de la leche en el país.

Rafael Rodríguez, representante de la Cámara Nacional de Productores de Leche, mencionó que el proyecto ha sido muy importante para el sector lácteo porque logró determinar el impacto de GEI que producen las vacas en sistemas de producción tropicales y que, además, generó información sobre la realidad de los efectos del calentamiento global.

Tras el taller, el equipo del proyecto SusCoRiDa agradeció a los investigadores costarricenses, agricultores, procesadores de leche y al MAG por su participación activa en el desarrollo del proyecto, aportando información valiosa sobre las fincas y otros componentes del sector, creando conciencia y aumentando la capacidad de explorar las consecuencias de las prácticas de gestión actuales y futuras en la producción de leche y en el medio ambiente.

 

Mayor información:

Claudia Arndt
Investigadora postdoctoral
Programa de Agricultura, Ganadería y Agroforestería
CATIE
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